A veces me gustaría estar dentro de ese espejo y no poder salir, me gustaría que mi imagen saliera a la calle y viviera por mí, yo me quedaría aqui en casa descansando... Me gustaría que diera la cara por mí, que pensara por mí, que hablara por mí. Pero al final soy siempre yo la que tiene que dar la cara, y ella se queda ahí, mirándome, juzgándome y recordándome que peor no lo puedo hacer.
A veces los recuerdos vienen a nosotros, a veces nosotros mismos somos los recuerdos, y otras veces no queremos recordar nada, ni a nosotros mismos.