Vamos a imaginar que la vida es perfecta. Estas en un mundo perfecto, con personas perfectas, que tienen todo lo que quieres, en el que todo el mundo lo hace todo correctamente y en el momento oportuno. En este mundo tienes todo lo que deseas, sólo lo que deseas, exactamente como lo soñaste. Y puedes vivir cuantos años quieras.
Imagina que, después de cien o de doscientos años, te sientas en un banco inmaculadamente limpio, ante un paisaje magnífico, y piensas: “Qué aburrido! ¡Falta emoción!” En ese momento, ves un botón rojo delante de ti, que dice: “SORPRESA!“
Después de considerar todo lo que esta palabra significa, ¿pulsas el botón? ¡Claro! Entonces entras por un túnel negro, y sales al mundo en el que estás viviendo en este momento.
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